-No.
-No mientes, no me has olvidado, has olvidado el modo en que ayer me recordabas.
-No.
-No puedes aceptarlo.
-No.
-Empiezas a asumirlo, ya me has olvidado.
-Te quiero.
-Lo sé.
Quiero inventarte de nuevo,
pero una tormenta en el norte,
más norte de mi cuerpo,
obstruye la entrada de tu arte.
Quiero inventarte de nuevo,
y se colapsan las palabras,
cada vez que te busco,
en un norte más sur,
más irracional,
que el extremo oeste de mi cuerpo.
Te escapas por los ojos,
por el aire, por las manos,
y yo; quiero inventarte de nuevo.
Quiero que fluya el ritmo,
el paladar y el sentido;
de tu nombre,
y te hagas grande,
aceleres gravemente,
y no frenes,
yo; quiero inventarte de nuevo.
Quiero escribir tu dictado,
pero te escapas,
por los ojos,
por el aire,
por las manos.
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